Cuestionan a los planes sociales pero maman del estado desde hace décadas. El caso paradigmático de la exmano derecha de Macri. Quiere que desaparezcan los subsidios, pero su marido cobra un sueldo del Estado sin ir a trabajar. Cuando veas cuántos son los ingresos que le pagamos a la pareja Bullich-Yanco vas a querer ir a buscarlos.

Siempre pasa lo mismo. Cuando veas a alguien que reniega de los planes sociales, del Estado, de los empleados públicos, es casi seguro que esa persona efectivamente o viva del planes sociales, o tenga un sueldo o dos del Estado.

¿No me creés? Bueno, por supuesto que hay excepciones. Pero el caso más paradigmático es el de esta parejita que ves en la foto.

A ella la conocés bien. Demasiado bien. Te diría que la conocemos en exceso a Pato Bullrich con todo su derrotero ideológico, político, y por ende económico. 

A él, seguramente no. No es que sea un tipo secreto, ni que lo hayamos descubierto nosotros. No. Simplemente Guillermo Yanco es un tipo, digamos... perfil bajo. Ya vas a entender por qué.

Pero vamos con Patricia. Cuando dejó de ser ministra de Seguridad del gobierno de la ultraderecha que encabezó Macri, no te creas que esta mujer se quedó sin ingreso. Olvidate. Patricia cobra una interesantísima jubilación de $263.350 por sus diferentes roles cumplidos en el Estado.

No hay objeciones con eso. Si no fuera porque la beneficiaria es una persona que siempre reniega del Estado, que quiere achicarlo, que critica a los que cobran de fondos estatales. Pero bueno, ella también lo hace.

Además de cobrar una jubilación interesantísima, la exmano derecha de Macri declara un patrimonio bastante importante, que se duplicó durante el último año. En ese sentido, habría que ver cómo hizo para lograr que sus depósitos en efectivo pasen de casi 6 millones de pesos al doble. Difícil con ese sueldo, pero ése es otro tema.

Lo interesante de esa declaración jurada, es que ahí queda documentado que Bullrich informa y ratifica que Guillermo Yanco es su pareja. No hay dudas sobre eso porque ella misma lo dice.

Y acá viene el problema, porque resulta que Guillermo Yanco, o sea la pareja de Bullrich, también cobra un sueldo del Estado, ya que su empleador es la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Ajá, muy bonito. Dos de dos, entre los que habitan en el departamento de Bullrich en Recoleta. Se morfan dos sueldos del Estado. 

En el caso de Yanco, según los registros de la Anses, cobra un salario de 164 mil pesos, justamente por trabajar en el Poder Legislativo. Al menos eso dicen los registros. 

Pero acá aparece el problema mayor. Resulta que nos tomamos el trabajo y fuimos a la Legislatura de la CABA, para ver si alguien lo conocía a Guillermo Yanco, si alguien lo había visto alguna vez. Porque si tenemos que el tipo hace 20 años que trabaja ahí, alguien lo tiene que conocer.

Y creo que vas adivinando el resultado. Nos imprimimos una foto y nos fuimos a preguntarle a los trabajadores de la Legislatura si alguien lo había visto alguna vez en su vida. El resultado fue nulo. Nadie jamás en su vida lo vio. No lo conoce ni el portero. Posta: le preguntamos al portero y nos dice que jamás vio ese rostro. 

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Entonces, acá nos frenamos. Y volvemos al principio de la nota, cuando te dijimos que si alguien critica el empleo público, los planes, los subsidios o los sueldos del Estado, es altamente probable que esté recibiendo algo. 

Y esa norma no falla con Bullrich.

A Patricia la hemos visto laburar. Nos guste o no nos guste lo que hace, lo que dice, lo que piensa, las vueltas que da, no hay dudas de que labura. Y cobra del Estado (por eso es tan contradictorio que lo critique).

Pero en el caso de su marido, que embolsa 164 lucas por mes sin que nadie en el trabajo lo conozca, ahí la cosa ya se pone medio delictiva. 

Yo, honestamente, pienso que si Yanco cobrara esa montaña de plata por trabajar en el Legislativo; si yo supiera que es un hombre que hace un aporte importante al Poder Legislativo de la Caba; si nos enteráramos que lo suyo es estratégico y que su trabajo sirve para el bien de todos... bueno, no tendría ninguna objeción a que cobre ese salario (por más que me parezca un poco alto).

Ahora, si es una persona que está hace 20 años nombrada en un laburo, y cuando vamos ahí no lo conoce nadie, no lo ha visto nadie, no le suena a nadie la cara que llevamos impresa, entonces indudablemente estamos en presencia de un chorro. 

Porque al fin y al cabo un ñoqui es eso: alguien que se queda con guita ajena sin dar nada a cambio.