Una pericia aportada por la empresa Claro muestra las estratégicas llamadas entre Sebastían Destéfano, de la AFI, y el secretario penal del juzgado que metió preso al sindicalista de la UOCRA. Pruebas exclusivas que demuestran cómo los tiempos de la justicia eran digitados desde el organismo presidido por Arribas.

Es 31 de agosto de 2017. La operación cerrojo contra El Pata Medina es un hecho y avanza en sus últimas etapas.

Es difícil entender por qué si Juan Pablo Medina había cometido tantos delitos y de manera tan sistemática, aún así resultó necesario una reunión secreta entre funcionarios de Vidal, delegados del Ejecutivo nacional, diputados provinciales, presidentes de cámaras empresarias y operadores de la AFI para meterlo preso.

Lo cierto es que existió ese plan. Que se digitaron los movimientos, que se inventaron las pruebas, que se provocaron los hechos, que se cultivaron los testimonios, y que sólo de esa manera lograron mostrar por TV la detención del hombre de la UOCRA.

Para que eso funcionara hubo alguien detrás de un escritorio de poder para dar la orden. Y también hubo otros hombres que se encargaron de llevarlo a la práctica.

Uno de esos hombres es Pablo Ezequiel Wilk. ¿Quién es este señor? Secretario Penal del Juzgado Federal de Quilmes, bajo la tutela del juez Luis Armella.

Los abogados querellantes en la causa Gestapo ya no dudan en señalarlo como "el cerebro" de ese juzgado y el "artesano" o el "ideólogo" de la causa.

Al menos eso escribe el letrado Mariano Cúneo Libarona, querellante en nombre de Juan Horacio Homs, quien fuera detenido en aquella ráfaga jurídico/mediática/política que se llevó puestas todas las garantías constitucionales y que inauguró el aciago tiempo de la Gestapo macrista.

Quizás lo que dice Cúneo guarda algún grado de exageración, pero tampoco se equivoca demasiado. ¿Por qué razón? Porque era el tipo que tenía el contacto con los hombres de la AFI.

LAS SÁBANAS DE CLARO

Eso es lo que se desprende de la contestación a un oficio que envió la empresa AMX Argentina (Claro), cuando le solicitaron el listado de llamadas entrantes y salientes del celular de Sebastián "el Enano" Destéfano, director de Asuntos Jurídicos de la AFI y uno de los tres de ese organismo que asistieron a la reunión en el Bapro cuando se cocinó la Gestapo.

De la sábana de llamadas entregada por Claro, se verifica que el 31 de agosto de 2017 a las 11.02, salió una llamada de Destéfano hacia el teléfono de Wilk. El oficio lo corrobora.

Con un dato adicional: la celda de celular en la que impactó el llamado era la "QUILMES OESTE 2". ¿Qué tenemos en Quilmes Oeste? ¡Coincidencia! Nada menos que el Juzgado Federal donde trabaja Wilk junto a Armella. Bingo.

Las llamadas que demuestran que fue la AFI la que ordenó la detención de Pata Medina

Ahora bien, falta saber qué sucedió ese día de la llamada entre Destéfano y Wilk. Preparate porque hay más coincidencias.

Porque el mismo día del llamado, Armella y su secretario Wilk resolvieron las declaraciones testimoniales de diversos empresarios supuestamente víctimas de maniobras extorsivas, y que luego sirvieron como prueba esencial de cargo de la imputación.

Todo ello "sobre la base de las famosas notas armadas que presentó en la causa el ministro Villegas, a través de su oficio del 25 de agosto de 2017", según sostiene Cúneo Libarona, "un día después de la reunión que tuvo en el Juzgado Federal de Quilmes.

Producto de esa convocatoria redactada por Wilk y firmada por el juez, pocos días más tarde, declararon dos de los asistentes a la famosa reunión filmada por la AFI (ambos se encuentran ahora imputados en la causa Gestapo por falso testimonio).

Se trataba de Jorge Oscar Del Río y Guillermo Federico Moretto. Y también se convocó a declarar como testigo a Hugo Timossi, presidente de la Unión Industrial del Gran La Plata. Timossi era en ese organismo el inmediato superior de Marcelo Luis Jaworsky, su vice, además de ser uno de los que asistió a la mesa del Bapro.

LLAMADO CLAVE

¿Y por qué es tan importante el llamado de Destéfano a Wilk, el 31 de agosto?

Porque hasta esa fecha, tanto Armella como Wilk habían recibido los escritos presentados por el ministro de Trabajo Villegas, pero -en palabras simples- no lo habían movilizado. No, hasta el llamado de Destéfano, que sirvió para abrir las aguas y apurar los tantos.

¿Qué se entiende de todo esto? Que era la AFI la que manejaba los tiempos de la causa y también las decisiones. Y que esa cuestión la conocían a la perfección el juez Armella y su fiel secretario Wilk, que obedecían a pie juntillas lo que les indicaban desde “la Casa”.